*Nota: Publiqué este post en el blog del podcast Soy Friki el 25 de Mayo, Día del Orgullo Friki, lo pongo aquí porque decidimos borrar los posts antiguos y dejar sólo los relacionados con el podcast. Y obviamente no me espero al 25 de Mayo de este año para subirlo, ya que habrá otro post dedicado al día, jejeje.

Si amigos, ya está aquí!!!! Como cada año desde hace ya algún tiempo, es 25 de Mayo y eso quiere decir…. que hoy es el día del orgullo friki!

Este es un post que siempre he querido escribir, porque relato partes muy importantes en mi vida de friki y ahora tengo la oportunidad de hacerlo.

Desde el blog La Arcadia de Urías, el capitán Urías propuso a todos los blogs hacer un nexo #TLQM (Todo Lo Que Mola) y celebrar el día del orgullo friki con una serie de posts relacionados con este día. Cada blog podía enfocarlo a su manera y por supuesto, yo no iba a ser menos, así que aquí tenéis mi post de El día del Orgullo Friki en el nexo #TLQM. La idea principal del nexo #TLQM es enfocarlo a la parte otaku del frikismo y unque no solo soy friki de lo japonés, intentaré centrarme en mi lado friki-otaku en espceial al nexo #TLQM. En otro post recomendaré mis animes de cabecera.

Espero que os guste.
Basado en hechos reales.

Como me convertí en friki.

por Jaume Estruch.

Suena música melódica, de la que te lleva atrás en el tiempo y te hace pensar y recordar que es lo que ha hecho que hoy día, tenga un blog y un podcast llamado Soy Friki.

Mis inicios

Mi primer contacto con el mundillo friki creo que fué a los 4 años, (ahora tengo 24), cuando ya estaba aprendiendo a leer, una hermana de mi abuela me regaló un cómic de Spiderman. No recuerdo cual era y con el paso de los años, ese cómic vete tú a saber donde terminó, pero recuerda que era uno en el que luchaba contra el duende verde. Tal fué mi entusiasmo con ese regalo que desde entonces, cada vez que iba a visitar a mi tia-abuela, ésta me regalaba un cómic de Spiderman (alguna vez cayó uno de La Patrulla X).

Al margen de esto, formaba parte del Club Super 3, un espacio de la televisión catalana dedicado a los niños.

Tomàtic, personaje del Club Super 3, donde los niños llamaban para pedirle que pusiera cualquier cosa, como por ejemplo ¿como se inventaron los deportes? (todo absurdo al fin y al cabo, los niños pedían cosas imposibles casi siempre xD)

Al poco, apareció un fenómeno que hoy en día creo que no ha sido superado por ninguna otra serie de dibujos animados. Al menos al nivel que se produjo ese fenómeno.

Si amigos, Dragon Ball (o Bola de Drac aquí en Cataluña) llegó a las televisiones y con esto se dió a conocer lo que era un manga, un anime y sobretodo, hizo que los jóvenes a los que nos flipaba la serie, pusieramos a Japón en el mapa y comenzaramos a mirarlo con recelo y la ilusión de poder ir algún dia (aún sigo esperando ese día).

Durante este periodo, y hasta los 10 años aprox, que fué cuando ya comencé a tener mi paga semanal, y cuando mis padres ya me dejaban salir solo a la calle, podríamos decir que mi base friki se basaba en:

- Cómics de Spiderman.

- Dragon Ball y Dibujos animados de la tele, que más tarde me enteraría que eran japoneses y que se llamaban animes (mi lado otaku iba despertando).

- Fotocopias de Dragon Ball (otro gran fenómeno no repetido hasta la fecha, obviamente ahora con internet no tiene sentido). En este post de Mangaland explican bien este fenómeno irrepetible.

- Videojuegos.

Los videojuegos

Si señores, los videojuegos… Con 6 o 7 años tuve mi primera videoconsola, una flamante MegaDrive con el MegaGames 1, que incluia los juegos Super Hang On, World Cup Italia 90 y Columns y MegaGames 2 (Street of Rage, Golden Axe, The Revenge of Shinobi). También los míticos Sonic.

Aún conservo un número de la revista Super Juegos, en cuyo interior había un anuncio: Mega Drive, la consola olímpica.

Y ahora viene un punto muy fuerte a la hora de que un chavalillo del humilde barrio del Guinardó de Barcelona comenzara a convertirse en un freak en potencia.

Los videojuegos estabn muy bien, pero había un problema con ellos: el precio. Te pasabas un juego en cuestión de días y que hacías mientras esperabas a los reyes magos o a tu cumpleaños? Así es, te ibas a la tienda de alquilar videojuegos. Porque si jóvenes freaks, hace años, existían tiendas en las que sólo se alquilaban videojuegos (con permiso de Game y otras grandes).

Descubriendo nuevas fronteras

Con la paga de 500 pesetas que me daban mis padres cada semana (ahora con 500 pesetas no me llega ni para dos viajes en metro), iba a lo que para mí, era el templo de la sabiduría. Lo recordaré toda mi vida. En la calle Travesera de grácia, entre Castillejos y Cartagena existía un local llamado “Dreams”. Aún recuerdo la primera vez que pisé ese sitio, recomendado por un amigo. Entré con mi madre y vi un salón enorme lleno de gente jugando a la MegaDrive y a la Super Nintendo, un mostrador con figuras y trading-cards de Dragon Ball, en las que salían personajes que la gente normal, los que seguiamos la serie por la TV, no sabíamos quienes eran. Había gente jugando a un raro juego de cartas que más tarde me enteré de lo que era: el mítico juego de cartas Magic.

También tenían estanterías con cómics que no había visto hasta ahora. Miré la portada de un número. Salía Son Goku, pero no ponía Bola de Drac, ponía Dragon Fall. Me compré uno. Mi madre lo vió y me lo escondió (no volví a verlo hasta años más tarde). En las mismas estanterías había una revista con un nombre raro: Minami. Esta revista creo que fué una de las mayores razones por las que comencé a interesarme por el manga y el anime. Hablaba mucho de Dragon Ball, pero también de otras series que estaban comenzando a emitirse en España, como Doraemon, Ranma1/2, Lamu, Lupin 3 o muchas otras. Además, por 200 pesetas, ¡podías jugar al juego que quisieses de MegaDrive o Super Nintendo, durante una hora! (luego pusieron otras consolas y más tarde acabó convirtiéndose en un cyber que fué en declive). Allí me compré mis primeras trading-cards y mis primeras figuritas de personajes de Dragon Ball.

Mi primera trading-card.

No pude quedarme ahi, así que busqué soluciones. Hasta ahora sólo había comprado cómics en: la mencionada tienda Dreams, cualquier kiosko (si amigos, antes en los kioskos vendían cómics como el que vende revistas o diarios), en los salónes del cómic y del manga (he estado en todos desde que tengo 10 años, pero no hablaré sobre eso porque necesitaría varios posts aparte) y en una tienda pequeñita llamada Norma Cómics, ubicada en la calle Rossellò. La primera vez que entré en a esa tienda fuí con mi padre. Recuerdo que había pasado alguna vez por delante y me quedaba embobado mirando el escaparate. Pero mi padre me prometió que si sacaba buenas notas me compraría lo que fuera, así que me puse a estudiar (todo lo que necesita estudiar un chaval de 12 años)y aprobé todo bien, así que obtuve mi regalo: un manga de Dragon Ball en japonés y en color basado en una película (más tarde la tuve en VHS, era la de el puño del dragón). No entendía nada de lo que ponía, pero el simple hecho de saber que tenía en mis manos un tomo japonés original me hacía el niños más feliz del mundo. Hasta este momento, sabía que Akira Toriyama era el autor de Dragon Ball y también de otra serie que me encantaba: Dr. Slump, pero en esta tienda vendían unos tomos llamados Tatro manga, con historias viejas del autor. En resumen: estudiar, aprobar, pedir y comprar. Esta historia se basa en mi lado otaku, pero también caeron colecciones enteras de Mortadelos, Zipi y Zape, Tintín, Astérix, Perceván… la mayoría regalos de mi tia-abuela o de mi padre, que cuando vió que me gustaban los cómics, de vez en cuando me compraba alguno (solía pedirlo yo jejeje). Cabe decir que mis padres se divorciaron cuando yo tenía solo 4 años y yo vivía con mi madre, aunque veía bastante a mi padre. Creo que, de haber vivido con él, hubiera sido friki a otro nivel mucho antes, pues con el tiempo, descubrí que tenía colecciones enteras de Makoki, El Jueves y Los Fabulosos Freak Brothers, además de otros fanzines de dudosa procedencia.

Aquí hay un stop. Parada obligatoria. Con el paso de los años, la tienda Norma Cómics de la calle Rossellò desapareció y me quedé sin un lugar donde comprar manga. Hasta que un día, caminando hacia una academia donde iba a hacer clases de repaso de inglés, descubrí una tienda que solo con ver su esparate me enamoró. Imaginaos que veis una tienda con unas cristaleras enormes y a un lado véis cómics, mangas y revistas por doquier, y en el otro muchísimas figuras de vuestros personajes favoritos y muchas, muchas cosas de Star Wars (incluso tenían una reproducción de Han Solo en carbonita a tamaño real, era impresionante). Esa tienda aún existe y se llama Cósmic Cómics. En internet responden al nombre de planetacomic.com

Vale, lo reconozco. Entre seguramente otros factores, esta tienda fué la causante de mi fracaso escolar en la ESO. No llegué a contar las veces que hice novillos por ir a comprar cómics a esta tienda, junto con algunos de mis amigos de por aquél entonces. Tal fué mi adicción a los cómics, que cuando suspendía o me portaba mal, mi madre no me castigaba sin jugar a la videoconsola o sin salir a jugar (¡si, antes los jóvenes salíamos a jugar a la calle!), me castigaba sin comprarme cómics!!! Recuerdo que durante la temporada que estuve yendo a la academia de inglés, después de cada clase de repaso, me pasaba por Cósmic “a ver si había salido algo nuevo”. Aquí hago otro Stop y cito a mi antiguo compañero de clase Toni. Desde aquí le doy las gracias por pedirme que le hiciera un favor. Me dijo que ya que iba al salón del cómic, que como él no podía ir, le consiguiera un autógrafo de un tal Cels Piñol. Yo no sabía quien era. En los meses siguientes, estando yo castigado sin comprar cómics, me hice con todo lo que había salido de Fanhunter hasta la fecha (en otra ocasión tengo que hacer un post sobre formas de entrar cómics en tu casa estando castigado sin que tus padres se den cuenta)

Y a grosso modo, estos fueron los inicios de como un joven Jaume se fué poco a poco conviertiendo en el freak que es hoy en día.

Desenlace: El freak no nace, se hace.

A partir de aquí ya viene todo rodado: ya sabía lo que era el manga y el anime, ya había muchas series emitiéndose en antena, habían colecciones de cromos (míticos los Domingos con mi abuelo en el Mercado de San Antonio de Barcelona cambiando cromos con otros niños… y no tan niños). Habían muchos más cómics (aunque fueron desapareciendo de los kiosko para pasar a estar casi únicamente en tiendas especializadas). Conocí muchas más tiendas (sobretodo gracias a la publicidad en los cómics). Las videoconosolas evolucionaron. Hasta la fecha he tenido la Megadrive, la Super Nintendo, la Playstation (la primera), la Nintendo 64, la GameBoy Advance, la GBA SP, la Nintendo DS y DS Lite y finalmente la Wii. A partir de aquí ya dejé un poco de lado mi interés por las consolas, dejando esta afición a algunas partidas con los colegas o a juegos online como el WOW (me desenganché pronto). ¡Pero recuerdo esos piques al mario kart o al Golden Eye como si fuesen ayer!. Partidas al juego de cartas de Pokémon. Cómics de cualquier tipo: americanos, europeos, japoneses… Hacer fanzines, ir al cine. Y obviamente, con la llegada de internet a mi casa, tenía a mi alcance cualquier cosa que necesitase, al menos durante los primeros años a nivel de información sobre algún manga o cómic, etc… y más tarde.. bueno, que os voy a contar… ¿que no se puede descargar de internet hoy en día?.

Eso es todo, de momento. Porque un friki no nace, se hace, ha de estar al día en todo lo que le rodea, no sólo con sus aficiones, sino con todo. Así que salid a la calle y gritad bien alto: ¡SOY FRIKI!

Anexo

Lo que viene ahora ya no viene tan al caso para el post, es algo más personal, pero es un ejemplo de cómo siendo freak, uno puede llegar a conseguir lo que se propone.

A día de hoy puedo decir que gracias a mis aficiones frikis terminé estudiando lo que hoy en día me ha dado trabajo: diseño gráfico.

Si no me gustasen los cómics y las series de animación, no hubiera conseguido el que era mi trabajo soñado desde hacía años (el mio y el de muchos freaks), desde que comencé a estudiar diseño gráfico en la escuela IDEP de Barcelona: trabajar en Nikodemo, cuna del célebre Cálico Electrónico. En Octubre de 2009 comencé como diseñador en prácticas en can Cálico y en Enero de 2010 ya tuve mi contrato (media jornada). Esto duró hasta este mismo mes de Mayo, donde por motivos que no vienen al caso, decidí rescindir mi contrato con ellos. Pero guardo un gran cariño de todos estos meses, conociendo a gente increíble y muy trabajadora, con ilusión por lo que hacen. No diré nombre, ellos ya saben quienes son. ¡Desde aqui un beso enorme para ellos!

Ahora trabajo en otro sitio, media jornada, también de diseñador gráfico y web. En un partido político.

Si me paro a pensar… para alguien como yo (los que me conocen saben que no miento) trabajar en un sitio así… es algo bastante freak.

Ah, y también tengo este blog y el podcast, cuyo nombre lo dice todo :P

¡Saludos!. ¡Que paséis un buen día del orgullo friki!.

Si queréis leer el resto de posts de los demás blogs que colaboran en el #NEXO TLQM, en La Arcadia de Urías están todos actualizados. ¡Recomendadísimo!