Hablemos de entrevistas de diseño

Voy a contar algo que no todo el mundo cuenta. El cómo dos empresas me rechazaron. Por supuesto, otras me han dicho que si, tampoco quiero que penséis que soy un loser, pero explicar las veces que me fue mal es necesario para llegar a una conclusión final y que tu, que estás leyendo esto, te lo pienses dos veces antes de tomar una decisión equivocada.

Hace tiempo tuve la oportunidad de ser entrevistado por dos empresas que a mi gusto eran punteras. Trabajar en esos sitios me hubiese encantado (y me seguiría encantando). No voy a decir los nombres, pero se trata de una empresa de marketing online y una conocida tienda online.

Voy a explicar como fueron las entrevistas:

En ambos casos las entrevistas fueron muy similares.

Caso empresa de marketing:

Situación: Es una empresa puntera en ese momento, en pleno centro de Barcelona, con muchos trabajadores, con proyectos super chulos y en la que trabaja gente que conozco (por Twitter, no en persona), quienes me dan buenas referencias. Lleva marcas y proyectos online en los que mucha gente quisiera trabajar.

La cosa fue tal que así:

  1. Alguien de recursos humanos de la empresa contacta conmigo porque yo les mandé mi información a través de su web, ya que vi que buscaban a alguien con mi perfil.
  2.  Tras un par de mails, concretamos día y hora para la entrevista y me piden que lleve trabajos míos.
  3. El día de la entrevista todo genial, les enseño mis trabajos, me tratan bien, me enseñan las oficinas y me dicen que ya me llamarán.

Lo curioso es que a fecha de hoy, aún nadie me ha llamado para decirme si tengo que ir a firmar un contrato o no.  En todo caso, hasta aquí todo normal. Al fin y al cabo, fui yo quien “pedí” la entrevista, enviando mi CV  y todo eso. E incluso puedo entender perfectamente que otra persona se ajustase más al perfil que ellos buscaban. Vamos, una entrevista de diseño fallida más en la historia de las entrevistas de diseño la humanidad. Joroba que no te llamen pero no pasa nada, supongo que entrevistarían a decenas de personal y se les puede pasar llamar a alguien.

Vamos con el caso 2.

Caso tienda online:

Situación: Empresa que acaba aterrizar en España, concretamente en Barcelona y busca gente para comenzar su aventura aquí e intentar comerse el mercado que actualmente dominan otras empresas. Aunque están empezando en España, es una empresa muy grande a nivel asiático y americano.

  1. El director de la empresa en España contacta conmigo a través de LinkedIN porque le interesa mi perfil. Sabe que actualmente tengo trabajo pero aún así acepto una entrevista.
  2. Me presento el día y hora acordados en las oficinas. Enormes, muchas salas de reuniones, mucha gente trabajando y todo en un espacio abierto y con gente joven. La empresa está empezando en España pero la cosa pinta grande.  Más de una hora de reunión con el director en España de la empresa. Me presentan unas condiciones difíciles de superar, un horario muy flexible y aunque me avisan de que trabajar muy duro y no es seguro que la cosa salga bien. Pero me gusta la idea, es algo nuevo y estaba dispuesto a dejar mi trabajo por ese. Así que me piden que realice una serie de diseños como si fueran para su tienda online. Hice más de lo que me pidieron y en a menos de tiempo, ya que quería que vieran que me gustaba la oferta y tenía ganas de trabajar con ellos.
  3. Les mando los diseños que me pidieron (repito: diseños hechos aposta para ellos exclusivamente) y al cabo de una semana vuelven a contactar conmigo para una segunda entrevista.
  4. Llega el día de la segunda entrevista, me recibe el director creativo de la empresa, un chico joven muy majo que vuelve a explicarme más o menos lo mismo que me explicó el director, pero más enfocado al trabajo que realizaría, unos 45 minutos con él y me dice que seguimos en contacto.

Y hasta ahí, fue la última vez que volví a saber algo de esa empresa. No volvieron a llamarme, ni a mandarme ningún correo ni nada. Por supuesto, no me pagaron los diseños que hice para ellos. Y eso que fueron ellos los que contactaron conmigo directamente.

Ahora expongo un tercer caso que también me pasó y que he preferido dejar para el final.

Caso empresa de grifos:

Situación: Envié mi CV a una empresa que fabrica grifos. Si, grifos. Lo que todos tenemos en la cocina y en el baño. Necesitaban un diseñador y yo me mostré interesado.

  1. Me llamaron porque recibieron mi CV y concertamos una entrevista. Me dijeron que llevase trabajos míos.
  2. Me presenté el día y hora que me dijeron. Todo hay que decirlo, para llegar al sitio tenía que coger metro, bus y andar unos 15 minutos. Me enseñaron el sitio y me explicaron lo que buscaban: alguien que ayudase al departamento editorial de la empresa a maquetar sus catálogos (ojo, catálogos muy bonitos de más de 300 páginas). Estuve un buen rato con el director de la empresa y el jefe del departamento editorial durante una hora o así y me dijeron que ya me dirían algo.
  3. Al cabo de un par de semanas, me llamaron para decirme que no me elegían porque había otro chico que vivía al lado y también les gustó (y en ese momento yo no tenía ni carnet de conducir), pero que les gustaron muchos mis trabajos y no me desanimase. Me desearon suerte y me dieron las gracias por acudir a la entrevista.

Como veis, tres situaciones distintas que aunque acabaron mal, una la podemos calificar de “buena” otra de “mala” y otra de “peor”.

Conclusiones:

  • No mola que una empresa no te llame después de una entrevista, ya sea para decirte que si o para decirte que no. Es normal que si la respuesta es no, tarden más en decirte algo, pues hasta que no tienen a alguien fichado, van a intentar no descartar a nadie “por si las moscas”. Pero cuando después de un año no te han dicho nada…. Vale, que si, que a todos nos ha pasado mil veces, pero creo que no cuesta nada mandar un correo o hacer una llamada aunque sea para dar la mala noticia y quedar bien con alguien que se ha mostrado interesado en ti. O al revés y mucho peor: mostrar interés en alguien, que te dedique tu tiempo porque tu se lo pides y luego no darle ni las gracias.
  • Piénsatelo dos veces antes de trabajar gratis para una entrevista de diseño. O por lo menos, si no van a pagarte por las pruebas, lo sepas de antemano. No se vosotros, pero yo me sentí estafado en el segundo caso. Más de una vez he realizado pruebas de diseño que luego no he cobrado porque no he querido aunque la empresa me dijese que me las pagaría. Es decir, no es el hecho de que te paguen por las pruebas o no, es el saber que la empresa en cuestión confía en ti y que sabe que tu trabajo y tu tiempo valen dinero. Es lo que los hace humanos, lo que hace que un diseñador sepa que en ese sitio se le valorará.
  • Nunca digas que no a una entrevista. Puede que de entrada no te guste la empresa o la oferta, pero nunca sabes lo que te encontrarás. En el tercer caso, me rechazaron, pero de manera que no me sentí estafado ni sentí que había echado a perder mi tiempo yendo a la entrevista. En todo caso, me quedo con que descubrí que hay gente que valora tu tiempo y se preocupa por ti y eso hace que no te rindas y sigas intentándolo.

Antes de terminar este post, me gustaría aclarar que no escribo esto a modo de “venganza” por las empresas que me rechazaron, ya que muchas de ellas me han tratado mejor que algunas con las que he trabajado. De hecho estos tres casos me ocurrieron hace ya varios años. Pero hasta ahora no había escrito nada sobre ello y me parecía interesante compartirlo. Si este artículo le sirve a una sola persona para pensar si acudir o no a una entrevista de trabajo y tomar una mejor decisión, ya habrá valido la pena el rato que estado frente a mi portátil escribiendo estas líneas.

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